Éste es un caso muy distintivo ya que, dentro de un empaque de la caja de un cereal, podemos encontrar infinidad de signos distintivos. Un caso es el del dueño de la marca del Gallo Colorido, sí, el de la K. Esta marca de cereales, de origen estadounidense, tiene ya varias décadas en el mercado, siendo dueño de ese Gallo Colorido, también de un felino de nombre Antonio, de un elefante de nombre Melvin, de una rana de un tucán, entre muchos otros.

Cuando somos pequeños y acompañamos a nuestras madres a hacer las compras de la casa, es un hecho, que podemos pedir que nos compren una caja de nuestro cereal preferido, y en ese pedazo de cartón, podemos ver en un mismo espacio, al Gallo Colorido, junto con la letra K estilizada, la palabra por todos conocida, y algún slogan. No olvidemos que por sí sólo, el empaque de la caja, con todos sus elementos decorativos y de identidad, pueden ya ser considerados como marca, en términos de las reformas a la Ley de la Propiedad Industrial, vigentes en México, desde el 10 de agosto de 2018.