El artículo 93 de la Ley de la Propiedad Industrial establece que las marcas tendrán que registrarse en relación con productos o servicios determinados, lo cual se conoce como Principio de Especialidad.

La marca en esencia tiene una característica de especialidad, ya que sólo adjudica su protección o su aplicación a la categoría de los productos o servicios para los que ha sido creada. Esto, en la práctica, significa que la marca no puede ser registrada para proteger de forma indeterminada o genérica cualquier mercancía o servicio.

El Principio de Especialidad es primordial para asegurar la adecuada protección de las marcas, su uso en el mercado, así como para que sus titulares puedan válidamente explotar las propias sin impedimentos de marcas acaparadoras u ociosas que eviten o impidan la sana competencia.