La reforma impulsada por el gobierno federal relativa al etiquetado de productos, que plantea un cambio en la forma de informar los contenidos nutricionales que se consideran riesgosos para la salud, golpea a la Ley de la Propiedad Industrial, en el rubro de marcas.

El tema se había ya abordado en el pasado, como reacción a la presencia comercial de marcas que se consideran engañosas, a partir del uso de denominaciones evocativas de ciertos contenidos nutricionales, que se veían traicionados por la realidad del producto. El caso más representativo fue el de ‘Nutrileche’, que al distinguir una fórmula láctea producía este efecto peligroso en el consumidor. De hecho, es en la industria de la leche de donde vienen las quejas más representativas sobre los usos no apropiados, que por la reforma se expandirían a toda clase de productos y servicios.

Un primer freno fue la reforma de la Ley Federal de Protección al Consumidor, en el año 2007, para incluir como mecanismo sancionable el empleo de marcas engañosas como parte de la información del producto. Sin embargo, las trabas técnicas de la reforma impidieron su aplicación.
La modificación planteada, ya aprobada por diputados, busca encontrar un método coactivo para impedir la utilización de marcas en esa forma; sin embargo, los alcances del texto propuesto extienden riesgos y cargas para todos los sectores por igual, al obligar a los solicitantes de marcas a declarar que los productos o servicios distinguidos están“libres de usos de mala fe” y, en caso contrario el IMPI podrá iniciar la declaratoria de nulidad del registro.

Esta modificación, se alineará con la pretensión de las autoridades de limitar los alcances de cobertura de los registros de marca, en especial para ajustar el alcance de protección a los productos o servicios vendidos o prestados por eltitular. Este recorte pretende, por una parte, hacer más ‘espacio’ para que otras marcas puedan ser registradas, limitando el efecto de bloqueo de los registros ya existentes y, por otro lado, evitar el uso de marcas que promuevan la venta de productos que tienen componentes diversos a los evocados por la propia marca.

Este cambio no es inofensivo. A partir de la reforma los comerciantes deberán ser cuidadosos en verificar que el contenido sugerido por la marca no genere confusión, a fin de prevenir acciones que podrían generar la cancelación delregistro. Desde el punto de vista técnico, bastaría con inhibir el uso ilegal a través de multas, pero otra vez se opta por sanciones que resultan desproporcionadas respecto del problema que pretenden resolver.
Parecería que estas leyes son supuestos normativos modeladores de nuevas realidades y sanciones aplicadas ya por mala conducta. Ésta es la nueva forma que impera en el Congreso, que ha venido satanizando la actividad empresarial.