Rodrigo Langarica • Feb 25, 2020

Desde hace algunos años, se ha analizado en varios países, la firma o la renovación de algunos tratados comerciales, para adecuarse a los requerimientos recientes. En pocos casos, por la falta de acuerdos comerciales, se ha dado la terminación de la relación comercial, con grandes consecuencias.

Por fortuna, en el caso de México, Estados Unidos y Canadá, y tras varios años, se alcanzó a restaurar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual, con nuevos pactos que benefician a los tres países, ahora presume un nuevo nombre, es el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Muchos confiamos que el T-MEC, tenga un impacto interno importante en México, efectos que podrían tomar muchos años, considerando el pacto por actualizar nuestra legislación con la finalidad de cumplir con las obligaciones adquiridas y evitar sanciones.

En especial, en el T – MEC es de singular relevancia el Capítulo sobre Propiedad Intelectual, el cual de su simple lectura advertimos que conlleva una gran transformación en el sistema, tanto a nivel legislativo como en infraestructura; ahora, tenemos que observar cuántos años nos toma lograr esto.

Tomando en cuenta, que uno de los propósitos del Directos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), es precisamente coadyuvar a la sociedad en general y a los especialistas, a lograr el cambio, por lo que desde el año 2019 se impulsó una iniciativa de Reforma de la Ley de la Propiedad Industrial, que se adecúe a los compromisos adquiridos.

Aquí es necesario indicar, que la vigente Ley de la Propiedad Industrial se expidió hace unos 25 años, considerándose en aquel momento, como una legislación avanzada para su época, ya que se adelantó legislando temas innovadores que sirvieron para transformar el sistema de Propiedad Industrial en México.

Desafortunadamente, las innovaciones que hace un cuarto de siglo se implementaron, hoy día propician que dicha Ley este rezagada, frente a los pasos agigantados que los avances tecnológicos se dan día a día, los cuales ni el legislador más brillante pudo prever, por lo que, como sucede en actos de desesperación, propició que con diversos parches, se fueran incluyendo reformas a la Ley, intentando adecuar sus supuestos normativos a la realidad que enfrentaban, con lo cual se fue alterando en el fondo.

Esta deformación, se intentó enmendar con la reforma de mayo de 2018 en la cual se incorporaron notables figuras para fortalecer la Ley y darle un nuevo giro al sistema de Propiedad Industrial; sin embargo, no encontró apoyo por la falta de la necesaria modificación del Reglamento de dicha Ley, lo cual provocó un desasosiego entre Profesionales que nos dedicamos a esta materia.

Por lo anterior, el proyecto de Nueva Ley de la Propiedad Industrial, es un cambio que significa una evolución del sistema de Propiedad Industrial en México, el cual es necesario que estudiemos y entendamos, para estar a la vanguardia.

La Nueva Ley de la Propiedad Industrial, vendría a mejorar el sistema obsoleto, dándole de paso diversas pinceladas a la Protección del Derecho de Autor. Sin embargo, el cambio fundamental está en implementar un sistema, con el cual se haga más fácil recuperar los Daños y Perjuicios causados por la violación de los derechos de propiedad industrial, al otorgarle facultades jurisdiccionales al IMPI, lo cual, en el sistema legal que hoy día impera, es molesto, con grandes costos económicos.

La iniciativa de Reformar a la Ley de la Propiedad Industrial se divide en Disposiciones Generales, Patentes, Marcas y Reclamo de Daños y Perjuicios, siendo importante señalar que el documento del 13 de noviembre de 2019 quedo por ser discutido por Comisiones en la Cámara de Senadores en este mes de febrero de 2020.

Los cambios más relevantes de la iniciativa, son los siguientes.-

1. Obligación del IMPI de observar la ética científica al estudiar una solicitud que viene a sumarse al orden público.

2. Faculta al IMPI, para fortalecer su papel en cuanto al impedimento tanto de circulación, entrada y salida de mercancía en materia aduanera.

3. Moderniza el sistema de consulta, presentación y trámite de solicitudes.

4. Prohíbe el otorgamiento de una patente, cuando la invención se trate de clonación humana o animal.

5. Integra la figura del certificado complementario a las patentes.

6. Integra la Cláusula Bólar, misma que si bien ya era conocida, el IMPI no siempre la interpretaba beneficiando al gobernado.

7. Incorpora el retiro de un reclamo de prioridad.

8. Aumento en la vigencia del Modelo de Utilidad a 15 años.

9. Establece como una nueva causal de nulidad, en materia de patentes, la falta de divulgación suficiente por parte del inventor.

10. Elimina obligación de inscribir las licencias tanto en marcas como patentes.

11. Regulación del pago de daños y perjuicios por divulgación de un secreto industrial sin autorización.

12. Por fin, integra las solicitudes de marca multiclase.

13. Se elimina el plazo adicional de dos meses de prorroga en los trámites de marca.

14. Prevé la nulidad parcial de patentes y marcas.

15. Se incrementa el monto de las multas.

16. Se le dan facultades al IMPI para determinar el monto de los daños y perjuicios causados por una infracción administrativa.

17. Se incluye el Incidente de Daños y Perjuicios.

De forma general, lo anterior nos da una percepción de lo que se integra a la Ley, en especial cuestiones que ya se tomaban como criterio del IMPI, pero que hoy tienen soporte legal y otorgan seguridad jurídica no sólo a los titulares de los derechos, sino a los que nos encargamos de obtenerlos, conservarlos y defenderlos.

Ahora sólo “resta esperar” queda esperar que el debate legislativo, sea del nivel que el sistema de Propiedad Industrial en México se merece, previéndose que en éste o el siguiente mes arroje resultados. Esperemos a conocer cuáles son los cambios que la Ley sufrirá, para poder tener la versión final, y así estudiar y analizara las nuevas prácticas que serán recomendables sumar a los trabajos del día a día de toda organización.