Aproximadamente hace diez años, inicio uno de los juicios que en temas de software y de telecomunicaciones ha tenido lugar en los Estados Unidos de América. La Suprema Corte de Justicia de ese país, resolvió el pasado 5 de abril de 2021, que GOOGLE no violento los derechos de propiedad intelectual de ORACLE al emplear diversos algoritmos de algunos de sus softwares, para la creación del “Android”.

En pocas palabras, la sentencia establece las bases sobre qué se considera “uso justo” del código de otros y cómo afecta el copyright al software. Primero, para tener los conceptos claros, cuando nos referimos al uso justo del derecho de autor, significa que uno de los derechos otorgados al titular del derecho de autor es el derecho de reproducir o autorizar que otros a que reproduzcan su obra en copias o grabaciones sonoras. En términos generales, hay cuatro factores para ser considerados para determinar en particular si el uso es justo:

  • el propósito y carácter del uso, incluyendo si tal uso es de naturaleza comercial o para propósitos de enseñanza sin fines de lucro;
  • la clase del derecho de autor de la obra;
  • la cantidad y consistencia de la porción utilizada en relación con el derecho de autor de la obra en su totalidad; y
  • el efecto de su uso sobre el mercado potencial o valor del derecho del autor de la obra.

El derecho de autor protege la manera personal en la cual el autor se expresó; no se extiende a ideas, sistemas, o información factual comunicada en la obra. La manera más segura será siempre obtener la autorización del dueño del derecho de autor antes de usar una obra.

El tribunal explica que Google usó unas 11,500 líneas del código Java de Oracle para la creación de Android, pero que fue un uso legítimo y, por ende, Oracle no tiene derecho a recibir una compensación económica, que desde un inicio fue lo que buscó esta compañía.

Esta Sentencia es una gran noticia para la industria tecnológica que recibe el respaldo de la justicia a la hora de reimplementar APIs y aprovechar el código de otros para crear nuevos programas.

La Corte Suprema de EUA se puso del lado de Google justificando el uso del 0,4% del código de Java para la creación de Android. Un código que se transformó en algo nuevo. En la sentencia, uno de los puntos que se resolvió fue el uso del código de Java por parte de Google queda amparado por el “uso justo”, ya que era necesario para la interoperabilidad y porque la Corte Suprema considera que el copyright no puede ser un motivo para “limitar el progreso creativo”.

Sobre este particular, la Corte Suprema resuelve que la ley del copyright no solo protege las innovaciones, también, en un sentido más amplio “estimula el progreso creativo”. Así describe la Corte el papel que adopta el “uso justo”:

“El uso legítimo puede desempeñar un papel importante a la hora de determinar el alcance legal de los derechos de autor de un programa informático. Puede ayudar a distinguir entre tecnologías. Puede distinguir entre características expresivas y funcionales del código cuando esas características se mezclan. Puede centrarse en la necesidad legítima de proporcionar incentivos para producir material protegido por derechos de autor al tiempo que se examina en qué medida una protección adicional crea daños no relacionados o ilegítimos en otros mercados o para el desarrollo de otros productos”.

¿Qué hizo Google que molestó a Oracle?

En el caso de Google, el uso intencionado del código de Java sirvió para ofrecer una nueva herramienta a los programadores. Los jueces de la Corte Suprema señalan que el propósito de Google fue “permitir a los programadores trabajar en un entorno informático diferente sin descartar una parte de un lenguaje de programación familiar”. Es decir, se apoyó la interoperabilidad. Un factor protegido por el “uso justo”.

En mi opinión, esta sentencia es una noticia excelente, pues de lo contrario, se podía crear un peligroso precedente. En esta resolución se concluye que Google utilizó el código estrictamente necesario de Java, lo que no vulnera la propiedad intelectual y se considera un uso justo.

¿Qué implica esto para los desarrolladores de software?

Si el uso es el estrictamente necesario para su utilización, tendrán derecho a reaprovecharlas sin temor a una petición de compensación económica.

La sentencia no aplica en México, pero la misma puede influir a nivel mundial

Cada país tiene su propia legislación y la estadounidense no es igual a la del resto. En este caso, hay que destacar que el derecho de autor mexicano contiene “limitaciones y excepciones” para una variedad de propósitos. Aunque esto es más estrecho que la ley de uso justo de los Estados Unidos, sin embargo, sirve como una válvula de escape vital para la libre expresión de los mexicanos.

La Corte Suprema de EUA no ha entrado a debatir si realmente se puede proteger por derechos de autor o no el código. Sí hace un breve análisis, pero como determina que es un “uso justo”, ya queda justificado su uso y no está sujeto a indemnización. En México, la autoridad podría determinar que no se produce vulneración de la propiedad intelectual o por el contrario podría entender que sí y, por ende, Oracle habría sido indemnizado. 

El asunto de los derechos de autor aplicados al software es un tema delicado y complejo. Mientras en una obra pictórica o una canción es relativamente fácil encontrar la originalidad del autor, en un software no está tan claro porque en ocasiones gran parte del código es reutilización. Un uso muy habitual en llamadas a APIs donde lo que tenemos es un código creado para generar interoperabilidad. En esta disyuntiva es donde la sentencia de Google contra Oracle se presenta como tan relevante para el futuro, pues se crea una fuerte jurisprudencia para el uso de las APIs.

La sentencia flexibilizará el uso de APIs y código sin temor a indemnizaciones. Aunque en México la legislación es diferente, la decisión de la Corte Suprema puede influenciar la postura de los jueces mexicanos para que sigan adoptando posiciones en esta línea.

Aquí les dejo la liga para qué lean el contenido:

Resolución de la Corte Suprema de los EE.UU.

Lic. Rodrigo Langarica D.