Es de todos conocida la forma tan fácil y sin medir consecuencias, con las cuales el titular del Poder Ejecutivo Federal de los Estados Unidos Mexicanos suele conducirse, principalmente en sus llamadas sesiones matutinas que desde hace más de dos años ocupan grandes e importantes espacios periodísticos en este gran país.

El lunes 21 de junio del presente año, el presidente de nuestro país, anunció la creación del “Tianguis del Bienestar”, el cual en un lenguaje simple pretende ser el mercado de venta de baratijas por parte del gobierno federal, seguro pronto vamos a escuchar al presidente gritar “pásele, pásele por acá marchanta”, uniéndose a sus variadas actividades como gritón de la lotería, por aquello de las rifas del avión presidencial (qué no se rifó) y de un palco en el Estadio Azteca, el próximo mes de septiembre del presente año.

Son variadas las actividades lúdicas e ilógicas del Señor Presidente, pero al no existir nadie dentro de su gabinete, que le haga ver los errores en los cuáles suele caer, es valioso señalar lo siguiente:

En este “Tianguis”, el gobierno federal, pretende comercializar en zonas pobres de todo el país, productos como ropa o calzado decomisado por autoridades federales, alegando que hoy día su gobierno renta poco más de 300 bodegas, en las que se almacenan productos incautados, productos que violentan derechos de Propiedad Intelectual de sus legítimos titulares.

Respecto del tema de la legitimidad y de su vínculo con la Protección y Defensa de la Propiedad Intelectual en México, es importante señalar que nuestro país participa de forma activa en el sistema de Propiedad Intelectual a nivel internacional, siendo parte OBLIGADA en infinidad de tratados internacionales con capítulos que contienen normas que señalan el firme respeto que se debe otorgar a los derechos de autor, a las patentes, a las marcas, entre otros.

Como premisa primaria del Sistema que protege la Creatividad y la Inventiva de un país está el combate de frente a cualquier forma de competencia desleal, entre ellas, la piratería, la falsificación de productos, la cual es una forma que ataca los grandes valores de los agentes económicos y las garantías de origen y de calidad a favor de los consumidores.

Dentro de la legislación en México, muchas de ellas establecen castigos que buscan disminuir las conductas agresoras, vinculadas con el comercio informal, con la evasión de impuestos, la promoción del contrabando, la explotación de trabajadores en situación vulnerable y otras formas graves de conectarse con grupos del crimen organizado.

Ante esto, lo señalado por el Señor Presidente López Obrador el lunes 21 de junio, al promover modificaciones a la legislación para permitir que productos que han sido decomisados por violar derechos de Propiedad Intelectual se vendan por medio de los “Tianguis del Bienestar”, con los cuales seguramente no genera ni satisfacción ni tranquilidad entre los agentes económicos que combaten a diario la competencia desleal en México.

Es cierto que hay una necesidad de amplios sectores de la población por tener acceso a bienes de bajo costo y de buena calidad. Sin embargo, el comercializar productos que fueron confiscados, principalmente cuando éstos vienen del crimen organizado que descaradamente piratean marcas, derechos de autor, lo único que va a ocasionar es hacer más grande el problema en nuestro país, el cual ocupa el primer lugar en todo Latinoamérica en consumo de piratería, y a nivel mundial esté dentro de los primeros diez lugares.

La iniciativa del presidente, no es la más inteligente ni la más adecuada, por lo que es primordial se busquen otras opciones para fomentar el registro de marcas en México, para su debida protección, coartando espacios al crimen organizado, y así éste no pueda seguir afectando intereses económicos, que afectan las finanzas de todos.

Lic. Rodrigo Langarica D.

Junio 25, 2021.