Con la llegada del año 2022 y su reforma fiscal, veremos que muchas empresas (personas morales) obligatoriamente deberán tributar bajo el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), el cuál conlleva a causar el ISR bajo flujo de efectivo.  Lo anterior significa que el ingreso se considera al ser cobrada la factura y el gasto cuando haya sido efectivamente pagado.

Lo anterior conlleva a una serie de desventajas desde mi opinión:

  1. Las nuevas empresas deberán pagar ISR desde el primer mes de operación como pago provisional; en el régimen general durante su primer ejercicio no había pagos provisionales de este impuesto
  2. Muchas empresas, que no cuenten con una estrategia financiera, buscarán tener la mayor cantidad de gastos posibles cada mes, para reducir o evitar el ISR; lo que provocará que no tengan capacidad de crecimiento

Las ventajas de este régimen pudieran ser:

  1. Simplificación administrativa para no enviar contabilidad electrónica mensual (lo cual no significa no hacerla)
  2. Aumento en las tasas de deducción de inversiones o activos fijos, siempre y cuando el monto adquirido anualmente no sobrepase los 3 millones de pesos

Por nuestra experiencia, sabemos que cada empresa presenta necesidades y persigue objetivos diferentes, más casi todas tienen elementos de propiedad intelectual que pueden aprovechar para convertirlos en activos generadores de ingresos y/o ahorros.  La forma en cómo obtenerles provecho debe ser adecuada al caso y en LANZO CONSULTORES podemos apoyarles.

Por tanto, vemos como una oportunidad para este ejercicio y en este tipo de empresas, la capacidad de utilizar sus activos de propiedad intelectual, como pudieran ser: marcas, derechos de autor, contratos de exclusividad, patentes y modelos de utilidad, por mencionar algunos, ya sea para generar deducciones que no representen desembolsos o en caso de que si se eroguen sea para beneficio del mismo grupo empresarial.

Para todas las empresas que seguirán tributando conforme al Régimen General, tener una estrategia haciendo uso de los activos de propiedad intelectual, es algo que potencializa la gestión del flujo de efectivo y optimiza el recurso dedicado al cumplimiento fiscal.

Antonio Rodríguez, CPC, MBA, MEF

antonio@lanzo.com.mx